Asociación Folklórica Cultural Caporales Huascar

LOS CAPORALES

Caporales Huascar 0009Cuando los españoles llegaron a tierras de América a comienzos del siglo XVI, desde los inicios de la conquista expresaron su ambición y sus deseos de codicia propios del hombre blanco venido de Europa, por querer apoderarse de las cuantiosas riquezas mineras en metales preciosos (oro y plata) que encerraba en sus entrañas esta parte del continente americano. De allí que no dudaron en restablecer el cruel sistema de la mita (trabajo obligatorio y gratuito ofrecido por los nativos en la minas); y a importar esclavos negros del África, con el afán de utilizarlos en la explotación minera y saciar sus ansias de dominio, poder y riqueza. Los negritos traídos en condiciones infrahumanas desde su natal África, acostumbrados al clima cálido y abundante oxígeno, al ser trasladados a tierras del altiplano andino, no pudieron adaptarse a las gélidas regiones de la meseta sur-andina y al enrarecido aire no apto para su supervivencia, por lo que, unos huyeron a lugares de menor altitud y con climas más benignos, y otros, fueron trasladados por sus propietarios a lugares más templados, para ser utilizados como fuerza de trabajo obligatorio y gratuito en labores agrícolas y pecuarias y en condiciones infrahumanas.

De allí que en su forzado peregrinaje al que fueron sometidos por sus amos, se vieron obligados a transitar por tierras altiplánicas, por tanto puneñas, ya sea, cuando fueron trasladados a la región de los Yungas en Bolivia, o en su obligado retorno hacia las tierras de la costa peruana. En este su lento peregrinar por tierras alto andinas, mitigaron sus penas acompañándose con las nostálgicas canciones afroides cultivados por ellos, al recordar a su tierra natal, allá al otro lado del Atlántico, tierra muy querida, extrañada y añorada, pero inalcanzable; acompañándose con el tañido de sus tambores que daban ritmo y calor a su andar cadencioso y lento, acompasado por el sonado ruido de las cadenas que arrastraban al andar. Debido a este carácter festivo y alegre propio de los africanos, nacen una variada gama de danzas afroides, dentro de los que aparece la saya, como un nuevo ritmo cultivado por estos obligados peregrinos, que tuvieron que lamentar su sufrimiento, producto de la esclavitud a la que fueron sometidos por el conquistador ibérico.

Caporales Huascar 0010Siglos más tarde, la saya logra estilizarse y va gestando una serie de danzas dentro de los cuales aparece la danza del CAPORAL, que es la manifestación dancística muy propia de los zambos y mulatos (fusión de la raza negra con la blanca y con otras razas oprimidas), quienes rememorando su infausto pasado, y tal vez renegando de sus oscuros orígenes, durante la ejecución de la danza, participan en bloques de varones y mujeres, dando saltos acrobáticos y son guiados y controlados por el látigo que lleva en la mano y lo va blandiendo el danzarín mayor, llamado Caporal, como una reminiscencia del mulato del pasado denominado Capanga, (favorito del patrón), quien, durante el coloniaje y parte de la república, ha reprimido a los demás integrantes de su raza a punta de látigo, convirtiéndose de este modo en el Caporal.

Entonces, en la serie de danzas, que van desde LOS NEGRITOS, LOS TUNDIQUES, LA SAYA, hasta LOS CAPORALES, los danzarines realizan una representación en la que ridiculizan al capataz negro de los esclavos traídos desde el África. El Caporal impone disciplina y castigo y esto se representa en la danza a través de espectaculares acrobacias como queriendo asemejar la fuerza del capataz.

Caporales Huascar 0011LOS CAPORALES, Neo-Folklore cuyas raíces están en la SAYA, cuyo ritmo y baile se inspiran en el TUNDIQUI, es una danza muy bella que tiene una vestimenta muy elegante que le da una identidad muy juvenil demostrando en sus ademanes un carácter muy decidido. Su coreografía es infinita. Sin duda, los jóvenes que lo bailan lo hacen sin prejuicios raciales pues no se pintan la cara de negro, y de esta manera rinden su solidaridad a la población Afro-Altiplánico que nació en el Altiplano Puneño - Boliviano.

En Puno, particularmente motivados por la devoción a la Santísima Virgen de la Candelaria, en su festividad del mes de febrero, uno de sus máximos representantes y uno de los primeros en iniciar esta práctica en Puno son los Caporales Huáscar ;  sin dejar de mencionar también a los Caporales del Barrio Miraflores y al desaparecido conjunto Los Tundiques del Barrio Independencia, como iniciadores de esta elegante, majestuosa, alegre y viril danza.

LA VERSIÓN BOLIVIANA DE LA CREACIÓN DE LA DANZA DE LOS CAPORALES

Por la década de los 70, un grupo de jóvenes hace una primera presentación al público en la  fiesta de Jesús del Gran Poder. La danza de los caporales decide tomar un grupo de danzantes CAPORALES,  separándose de la Saya y el Tunduqui; aportando de esta manera nace una nueva expresión al Folklore Boliviano. En ese tiempo, la vestimenta del Caporal eran las guaracheras cubanas, un pantalón ancho parecido al estilo del gaucho argentino, el sonido de los cascabeles en las botas, sombrero de paja y tenían en una mano el látigo y en la otra una máscara de negro. Posteriormente, los trajes de los caporales han sido modificados hasta finalmente llegar a un uniforme que adoptaron todos los grupos y fraternidades de esta danza.
En cuestión de la música, este también tuvo sus cambios. A los comienzos de esta nueva danza, los caporales bailaban el ritmo de la TUNTUNA, la cual es música andina originada en la danza afro yungueña Tundiqui. Al final se llego a componer un huayno con ritmo de SAYA, que es otro ritmo afro yungueño.

La danza de los Caporales representa a el hombre mulato en el tiempo de la colonia, El Caporal ( capataz ) al sentirse el preferido por su patrón, hace que su presencia sea temida por el pueblo de piel oscura en las plantaciones Yungueñas y en los obrajes. Controla la producción de los cítricos y cocales en la zona de Los Yungas. Con látigo en mano martiriza a peones negros sometidos a estar encadenados, siendo estas las que producen esos sonidos acompasados.

El Viceministerio de la Cultura señala que "sobre los caporales existen varios estudios especializados. Lo evidente es que la danza aproximó a la ciudad aymara-mestiza con el otro lado: la ciudad de la pequeña e incipiente burguesía. Las contradicciones no dejan de estar presentes. De origen netamente aymara-mestizo-urbano, los Caporales pasaron de Chivín (zona del Gran Poder) a asentarse en los barrios de clase media y las residenciales de la zona sur. Nada niega su importancia en el proceso de reconocimiento histórico y cultural ocurrido en la década de 1970 y que fortaleció la identidad de la urbanidad accidental del país.

Otras investigaciones identifican un simbolismo erótico y una superposición de géneros y poder. Bolivia atravesó entre los años sesenta y setenta un período de gobiernos de facto que negaron libertad política al pueblo; el Caporal en tiempos de la colonia era quien decidía la suerte de los negros de la barraca, igual papel le cupo jugar al militar boliviano durante las dictaduras; la agilidad de los varones, sus saltos acrobáticos, sus patadas al aire, sus gritos, podrían ser parte de un lenguaje machista. Mientras la mujer de los Caporales estaría descubriendo su cuerpo a la vista de una ciudad arropada no sólo por el frío andino, sino también por preconceptos".
La danza de los Caporales hoy en día es el favorito entre la juventud de todas la clases sociales. Esta danza es bailada tanto por jóvenes de zonas residenciales como por migrantes aymaras residentes en los barrios más populares de la ciudad

Tundiqui, saya y negros : Los Caporales

Estamos en el tiempo nuevo del Pachakuti: del eterno retorno. De la vuelta a los orígenes del mundo mítico, que se lo conjura cada vez que se realiza la fiesta. Es un retorno a los orígenes de la humanidad, donde cohabitan la naturaleza, el cielo y la tierra; el alaxpacha y Manqhapacha (arriba y abajo).

 Parte de este tiempo nuevo es el caos, la falta de reconocimiento de las cosas y su entorno. Esto es lo que pasa con una cultura trasladada a Los Andes como es la cultura negra o afroyungueña.
Ella es fuente de las danzas del Tundiqui o Negritos, de los cuales nació la danza de los caporales. Sin embargo, no se debe confundir lo que es la Saya de los negros, con los Tundiquis o Negritos de aymaras y mestizos, con los Caporales de los sectores urbanos y clase media.

LOS AFROYUNGUEÑOS

Eran extranjeros y no tenían residencia fija, pero el Divino Infinito, pader de los desposeídos y humildes les ofreció en herencia los Yungas, para compartirlo con aymaras y mestizos. Las poblaciones de Coroico, Mururata, Chicaloma, Calacala-Coscoma, Irupana son ahora enclaves de producción cultural afroyungueña. Su vestimenta original fue cubriendose de ropajes aymaras.
Desde su desgarramiento social tuvieron que luchar fuertemente contra la agresión colonial y el marginamiento. Por esta razón sus prácticas culturales fueron perdiéndose, incluidas sus fiestas, idioma, sentido espiritual, formas de matrimonio, etc. Pero la resistencia se dio en el reducto de la danza y la música. Y una de estas danzas es la saya, junto al candombé.

LA SAYA
La danza y la música de la saya son la expresión más original que ellos mantinen de sus orígenes culturales: es su síntesis cultural. Tal vez por eso nadie puede interpretarla, sino los propios afroyungueños.

Los instrumentos musicales que acompañan a la saya han sido reconstruidos o reinterpretados: Bombo mayor, sobre bombo, requinto, sobre requinto, y gangingo, como acompañamiento está la coancha.

El ritmo y la forma de interpretar es muy particular, el comienzo de cada ritmo de saya es marcado por el cascabel del capataz o caporal que guía a la danza de la saya.

El atuendo es sencillo. Las mujeres visten como las "warmis" aymaras: una blusa de colores vivos adornada con cintas. La pollera vistosa, la manta en la mano y un sombrero Borsalino. Los hombres llevan un sombrero, camisa de fiesta, una faja aymara en la cintura, pantalón de bayeta y sandalias.

La tropa tiene como guía al caporal o capataz con un chicote o fuete en la mano, un pantalón decorado y cascabeles en los pies: representa la jerarquía y el orden, no es el perverso y mandamás como entre los negros.

El papel de la mujer en la danza es tan importante como en la comunidad. Entre ellas hay la mujer guía que ordena los cantos en la saya y dirige al grupo de mujeres.

Los hombres tocan simultáneamente el bombo y uno de ellos rasga la coancha (req'e). Las mujeres cantan y danzan, moviendo las caderas, los hombros y agitando las manos, en contrapunteo o un diálogo con los hombres.
La coreografía no se parece en nada al ritmo de los caporales. Los que confunden estos ritmos lamentablemente nunca han visto ni oído la danza y música de la saya. No hay matices ni semejanzas, la saya es la saya, el caporal es el caporal.

EL TUNDIQUI O NEGRITOS

Cuando en principio los negros compartieron el territorio, la cultura y el tiempo históricos con los aymaras, ambos desconocidos se reconocieron como parte de trabajo explotado.

Pero fue la lucha por la libertad la que unió a los desposeídos. Al mismo tiempo, la historia y la geografía se encargaron de posibilitar un diálogo entre culturas.

El aymara, hombre libre desde sus orígenes, siempre admiró a los negros por su paciencia y rebeldía. Los aymaras, excelentes anfitriones, reconocieron en el negro a un hermano de lucha por la libertada. Como muestra tenemos a la leyenda del Sambo Salvito, quien tenía entre sus amigos a muchos indígenas aymaras de Yungas.

Los Caporales: Una expresión dancística Perú-Boliviana

Caporales Huascar 0013Por tanto, la danza de los Caporales corresponde al Neo-Folklore. Sucede a la tuntuna, ésta a su vez sobreviene de otras tres expresiones coreográficas: los tundiques, los negritos y la saya. Por lo que no veo el problema de su origen, las trifulcas entre peruanos y bolivianos por el umbral de tan cándido género son innecesarias, es indiscutible su origen aymara con influencia afro-andina; si nos trasportaríamos aquellos tiempos estas riñas serian por demás estúpidas, el problema surge a raíz de una división política de la nación aymara; los caporales deberían de convertirse en danza de unión, de hermandad e integración de los pueblos andinos.

Algunos nativos del África traídos como esclavos a nuestro continente, se refugiaron en lugares cálidos como las yungas por encontrar un clima similar al de su origen, una vez instalados no dejaron de lado sus costumbres de manera que evocaban sus cantos sus ritmos y su cultura en los valles y en el altiplano andino. Fue Yunguyo el tambo histórico de los yungas al que acudían para continuar camino por los pueblo del altiplano, lugar donde cautivaron a los aymaras con sus ritmos, sus atléticos saltos y alegres melodías ridiculizando en todo momento al caporal en una extraña danza imitada posteriormente por los aymaras al ritmo del tun tun y al compás de los negritos, de esta manera surge la danza los tundiques, de equivalente manera a la saya producida por los negritos en las yungas de Bolivia.

Caporales Huascar 0019Entonces encontramos a dos danzas La Saya interpretada por los yungas afro-bolivianos y los tundiques expresada por los aymaras inicialmente en Yunguyo, proliferada después en el altiplano peruano y boliviano, la danza la realizan los andinos imitando al negro y ridiculizando al caporal, acompañado por las cholitas agraciadas y coquetas vistiendo ellas sus mejores galas, con el pasar de los años este contagiante y juvenil ritmo sufre variaciones incrementándose el numero de caporales y reduciendo la participación de los negritos, de manera tal que los negritos que bailaban al son de sus bombos y reque reques eran desplazados por los ágiles movimientos de los caporales acompañados cada vez mas de instrumentos andinos como sikus, pinquillos, quenas, etc. Las cholitas de igual manera lucían blusas cada vez mas adornadas y polleras mas cortas, sus movimientos en la danza eran también cada vez mas coquetos y sensuales, precisamente la nueva coreografía distinta a la inicial induce a la creación de un nuevo estilo denominado tuntuna.

Tuntuna por el tun tun de su melodía, en esta divertida danza contrariamente a la de los negritos, del tundique o de la saya, apreciamos a escasos negritos, de pronto solo a uno de ellos simulando la esclavitud a la que fueron sometidos, convirtiéndose en figura central dentro de la danza, la cholita es confundida entre la mujer andina y la mujer colonial entremezclada con rasgos que la modernidad imprime cada día. En una nueva coreografía el negrito definitivamente fue expulsado, dando paso a la danza de los caporales, en esta las cholitas representan a la mujer andina y moderna, con un estilo propio y con desbordante alegría expresada en cada presentación; el caporal se presenta como la figura juvenil desenfadada dominadora y triunfadora, distinta al explotador dominador y perverso Caporal del ayer.

Yunguyo fue paso obligado de los yungas que venían del Coroico, para dirigirse a cualquier otro lugar del altiplano, motivo por el cual, fueron los aymaras de aquella región quienes adaptaron la danza de los afros sean candome, celenda o similar y la hicieron tundique, esta danza desde su inicio a la fecha a sufrido severos cambios, los cuales observamos en los vestidos, los instrumentos musicales, en la coreografía y en el estilo artístico; este progresivo cambio se vio influenciado por grupos musicales caribeños quienes eran conformados por negros quienes vestían blusas abombadas, de esta manera se dan nuevos matices a la danza, fueron los hermanos Estrada Pacheco quienes materializan este cambio perturbando el estilo original del tundique.
Iniciando la década de los 70’s surgen los CAPORALES DE LA TUNTUNA UROS DEL GRAN PODER, presentando su contagiante ritmo primero en la entrada del gran poder en la ciudad más importante de Bolivia (La Paz), luego en el “ombligo del Mundo” (Cusco – Perú), demostrando su innovadora recreación también en la Ciudades de Puno y Juliaca, para a continuación hacer su presentación en el fastuoso Carnaval de Oruro. Fue aquel tiempo en que se da inicio a su proliferación masiva especialmente en la juventud de nuestro continente; a la Fraternidad promovida por los Hermanos Estrada Pacheco siguieron diversos grupos de caporales cómo de los hermanos Escalier, Chuquiago, Bolivia Joven, etc. así como la “Fraternidad Caporales Reyes de la Tuntuna”, “Fraternidad Caporales Centralistas”, “Conjunto Folklórico Sambos Caporales”, “Caporales Universitarios San Simon”, “Conjunto Caporales Infantiles Ignacio León" en Bolivia, y luego de la consecutiva participación en Juliaca de la Fraternidad “Los Uros” del Gran Poder de la Paz durante los años 1976, 1977 y 1978 se fundaron en Perú conjuntos de caporales en Puno y en Juliaca, surgiendo así, en Puno, los Caporales de la Tuntuna Miraflores y Caporales de la Tuntunta del Barrio Huáscar; y en Juliaca, “Tuntuna del Centro Folklórico de Danzas Juliaca”, “Tuntuna Cordillerano”, “Caporales de la Tuntuna Señor de Qoyllor Ritti”, entre otros la expansión de la danza alcanza Chile formándose los “Zambos Caporales de Kosca Reyes de la Tuntuna Calama”, “Zambos Caporales de la Tirana”, etc. Extendiéndose por diversos países llegando a Estados Unidos de Norte America del mismo modo a Europa.

Caporales Huascar 0030La danza de los caporales de ligero acento y con atropelladores movimientos viene conquistando el mundo, la formación de bloques de los conjuntos oriundos del altiplano andino viene fortaleciendo su difusión mundial, encontramos bloques de San Simón, de los Sambos Caporales, de los Centralistas en diferentes ciudades del planeta, la confusión del ritmo caporal con el de la saya, ha sido generada por los grupos musical sean los kjarkas, proyección, etc. quienes insertaron en sus temas la saya dentro de canciones interpretada netamente por los caporales.

Actualmente los barullos referentes a su origen, se origina a raíz de la copia del estilo boliviano, por la difusión de sus canciones y por la expansión de sus grupos, por estas razones se cree que la danza es boliviana, a esta incertidumbre se suma el calco de nombres de los conjuntos bolivianos, si bien es cierto que la creación de bloques incentiva contagio y esparcimiento de la danza, no es lo mismo la usurpación que realizan grupos, elencos y ballet peruanos, como Caporales Huáscar y Centralistas de Puno, Sambos y San Simón en Juliaca, Sambos por siempre, Sambos Illimani, Centralistas y San Simón en Lima, etc. agrandando el desconcierto referente a su naturalidad.

Es preciso reconocer a los verdaderos caporales de la tuntuna, que al ritmo del tun tun dejan rastros y editan éxitos; día a día serán seguidos e imitados, recordaremos siempre a los Uros del Gran poder, institución matriz del nuevo estilo de la tuntuna, a los Sambos caporales de Bolivia con sus diferentes bloques destacando los sambos por siempre y el bloque Illimani, a los Simones y Centralistas quienes extendieron este zapateo a distintos lugares del altiplano, al Centro Cultural Andino principal institución difusora de los caporales en Perú, dejando huella imprescindible del nombre y estilo que llevan. Los Caporales ya no representan a la danza de los negritos, ni son descendientes de los yungas, tampoco es la raza oprimida azotada por capataces, son ahora capos saltarines, intrépidos jóvenes vencedores y conquistadores quienes acompañados de modernas cholitas, vienen cautivando al mundo.

 

La información de la página ha sido proporcionada por la Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno, siendo los derechos intelectuales de su propiedad.

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